Recomendaciones para el manejo del duelo en adolescentes | Colegio Meirci

Recomendaciones para el manejo del duelo en adolescentes

Por: Paulina Ugalde

Por: Paulina Ugalde

Después de casi dos años y las dificultades que éstos han implicado, debemos estar preparados para ayudar a los jóvenes a lidiar con el duelo provocado por tantas pérdidas causadas por estas circunstancias.

Los últimos dos años han supuesto una serie de cambios repentinos para la humanidad debido a las acciones implementadas por los gobiernos y sociedades derivadas de la situación sanitaria por COVID19. De manera particular, en nuestro país implicó el cierre de las escuelas por un ciclo escolar completo, situación que ha empezado a modificarse en los últimos meses, sin lograr aún recobrar la actividad que conocíamos como regular. Estas acciones han supuesto para los jóvenes una diversidad de situaciones que probablemente hayan podido enriquecerlos, pero también han implicado pérdidas y duelo.

 

La sensación de pérdida entre nuestros jóvenes se pudo haber manifestado por el quebranto del espacio escolar, la falta de convivencia con amigos, por las mudanzas e incluso por darse cuenta de pronto que ya no son niños y están en camino de convertirse en adultos.

 

De acuerdo con varios especialistas, una pérdida implica que un vínculo afectivo significativo se vea afectado. Esta sensación de pérdida no necesariamente se presenta ante la muerte sino que puede ser ocasionada por diferentes causas: en el último año y medio se pudo manifestar por el quebranto del espacio escolar, la falta de convivencia con amigos y/o pareja, mudanzas e incluso por la sensación de darse cuenta de pronto que ya no son niños. Ante las pérdidas, se inicia un duelo, un proceso psicológico y psicosocial que tienen como función restituir o sanar. Un duelo mal elaborado podría conducir a bloqueos emocionales (Castro González, 2007). El duelo tiene como objetivo aceptar la realidad de la pérdida y adaptarse al nuevo entorno, es una experiencia estresante pero normal e inevitable. Un manejo adecuado del duelo debe promover asertivamente las emociones, de lo contrario podría afectar negativamente  el comportamiento, el rendimiento y la interacción de los jóvenes con los demás.(Bastidas Martínez, C.J., Olmedo Zambrano Santos, R., 2019). El duelo puede manifestarse a través de diversas conductas como trastornos del sueño, desórdenes alimenticios, falta de concentración y aislamiento, entre otras; lo que en el caso de los adolescentes probablemente repercutirá en la escuela con el descuido y baja del rendimiento académico (Castro González, 2007).

 

Para poder procesar el duelo, es importante que los jóvenes cuenten con alguien en quién confiar y con quién compartir sus emociones y experiencias, por más desagradables que éstas les parezcan.

 

El duelo es un proceso personal influido por el temperamento, el carácter, así como la naturaleza de la pérdida. No existe la certeza de un tiempo exacto de duración en la elaboración del duelo, varía de persona a persona. Será el tiempo el que nos ayude a procesarlo. Para transitar mejor por este camino podemos hacer uso de las siguientes sugerencias que brinda la tanatóloga María del Carmen Castro González, autora del libro La familia ante la enfermedad y la muerte (Trillas, 2007); esta es una forma de apoyar a los jóvenes a elaborar sus procesos de duelo de la mejor manera posible.

 

  • Es importante que cuenten con alguien en quién confiar y con quién compartir sus emociones y experiencias, por más desagradables que éstas les parezcan.
  • Cuidar de su salud y escuchar los mensajes que les da su cuerpo. Poner atención a los síntomas y malestares que pueda manifestar su cuerpo. Alimentarse, dormir, hidratarse, en caso necesario, incluso ir al médico.
    No ignorar sus sentimientos y recordar que ellos implican necesidades detrás. Escucharlas, identificarlas y atenderlas.
  • Permitirles estar de duelo. Negarlo y no dedicar tiempo para “desinfectar” la herida, no permitirá llevar de manera apropiada la aceptación de la pérdida, provocando que las sensaciones desagradables prolonguen su estancia.
  • Tener paciencia con los cambios que la pérdida pueda implicar. Apoyarlos en la aceptación de los mismos y la adaptación a las nuevas circunstancias.
  • Encontrar espacios para expresar sus emociones de forma asertiva.
  • En caso necesario, solicitar ayuda profesional de especialistas como tanatólogos, psicólogos o incluso psiquiatras.
  • Evitar caer en conductas que aunque en un primer momento podrían hacerlos sentir aliviados, en realidad estarían poniéndolos en riesgo y dificultando el proceso de duelo como consumir sustancias tóxicas o alimentarse de forma inapropiada.
  • Realizar actividades placenteras, sugerir actividades agradables como jugar en familia, dar paseos al aire libre y en compañía, ver una película, etc.
  • Implementar técnicas de relajación que les permita ponerse en contacto consigo mismos y favorezca el proceso de duelo.

 

Situaciones repentinas como nuevos confinamientos, aparición de nuevas variantes del virus y aumento significativo en la curva de contagios; podrían provocar que los adolescentes y las personas en general volvamos a presentar episodios de ansiedad y angustia, como si hubiera pequeños retrocesos en el manejo del duelo. Es importante entender que la crisis aún no ha pasado y la incertidumbre de la misma evita que podamos tener certezas que nos hagan sentir seguros, existiendo por tanto la posibilidad de una nueva perdida en cualquier momento. Ante ello, resultará fundamental que nos mantengamos a lado de nuestros jóvenes, con un canal de comunicación abierto y brindando la atención necesaria en cualquier momento; siguiendo las recomendaciones que se han mencionado anteriormente, guiándonos con paciencia y amor.

Además de seguir estas recomendaciones, puede consultarse el sitio Save the Children México donde se encontrarán algunas actividades y guías relacionadas con el tema.

 

Referencias

Bastidas Martínez, C.J., Olmedo Zambrano Santos, R. (2019) El duelo familiar y el desarrollo emocional en los estudiantes. Revista Arbitrada Interdisciplinaria KOINONIA, V(9). Recuperado en https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=7220305 en Oct. del 2021.

Castro González, Ma. del C. (2007) Tanatología: La inteligencia emocional y el proceso de duelo. (2a. ed.) México. Trillas.

Salcido – Cibrián, L., Jiménez – Jiménez, Ó., Ramos, N. y Sánchez – Cabada, M. (2021). Intervención en duelo y mindfulness. Diversitas, 17(1). Recuperado en https://www.proquest.com/docview/2521063108?pq-origsite=summon&accountid=142712 en Oct. del 2021.

Save the Children México https://apoyo.savethechildren.mx/duelo Consultado en Octubre, 2021.

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Sobre el autor

Paulina Ugalde

Paulina Ugalde

Licenciada en Comunicación Humana por la Universidad de las Américas, Ciudad de México, tiene una especialidad en Estrategias Psicopedagógicas en la práctica Docente por la Universidad La Salle y actualmente está en 3er semestre de la Maestría en Aprendizaje, Cognición y Desarrollo Educativo en la Universidad Internacional de La Rioja. Pertenece al Colegio Merici desde noviembre del 2013, formando parte del Equipo de Apoyo al Aprendizaje e Inclusión de Bachillerato.

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